Testimoniales

¿Qué ha hecho Dios por mí?

Realmente no crecí en un ambiente religioso, mi familia presumía más de ser católica que de serlo realmente, por tanto, en gran parte de mi adolescencia rara vez visité un templo y cuando lo hacía, era por obligación. Me resultaba un fastidio ir a Misa debido a la influencia de artistas de rock y la ideología de sus canciones, las cuales, en su mayoría se burlan e insultan a Dios, esta música era de mi agrado, y mi afición a escucharla me sumergió en una rebeldía hacia mis padres y hacia Dios.

A los 18 años comencé a asistir a la Comunidad Católica Discípulos de Jesús. Fui porque un amigo que acudía a ella me insistió durante siete meses para que asistiera, argumentando que ir a esta comunidad seria de mi agrado. En realidad así fue, el ver a varios jóvenes recibiéndome con un abrazo y proclamando el amor de Dios en mi vida, me resultó sorprendente, pues fue totalmente diferente a lo que yo vivía con mis "amigos", con los cuales, difícilmente nos dábamos un apretón de manos. A pesar de que ese hecho impacto mi vida, aun existía un poco de incertidumbre sobre regresar. Lo que me permitió tomar la decisión de volver a ese grupo fue la bondad y fraternidad que esos jóvenes mostraron al instante de verme, sabía que estaba en el lugar correcto, entre personas que aman a pesar de todo, y donde no tenía que cambiar lo que realmente era, porque me sentía aceptado.

El 17 de mayo del 2009 tuve mi primer encuentro personal con Jesús en un curso de iniciación kerygmatico, del cual, tengo bellos recuerdos, pues ahí acepté a Jesús como mi Señor y Él se llevó todo el peso que el mundo puso sobre mis hombros, y la oscuridad que alguna vez invadió mi mente y mi corazón, convirtiéndola en luz.

Testimonio: Marco Hernández

A diferencia de muchos puedo decir que no me fue difícil encontrarme con Dios puesto que crecí en una familia donde la fe católica se respira todos los días y ésta es la base de todo, por ende me la inculcaron desde muy pequeño. Estar cerca del Señor era casi una obligación, asistía a Misa casi todos los días, mi abuela me llevaba a fuerzas junto a mis hermanas, era un martirio estar ahí sin ganas de estar. Eran contados los niños que iban y supongo que también asistían obligados, a esa edad yo quería jugar con mis primos y amigos, no ir a Misa.

Por otro lado, lo que más ha impactado mi vida y de lo que siempre estaré agradecido, es que mis papás se hayan conocido en la comunidad de Alianza y después hayan formado un matrimonio. Si buscara un ejemplo de lo que es entregarse completamente a Dios, no necesito pensarlo, diría que ellos fueron y son un verdadero testimonio. Podría decir que nací en la comunidad, he pasado la mayor parte de mi existencia ahí, he visto crecer a muchos hermanos y he visto como el Señor ha derramado sus bendiciones sobre ellos y sobre mí. Aunque mi vida no ha sido fácil por diversas situaciones, como fue la pérdida de mi mamá a corta edad y resentir su ausencia hasta la fecha. Sé que las cosas suceden por algo y esto es parte de los planes de Dios, de eso no cabe duda, por eso, aunque a veces me da nostalgia, sé que ella está en un lugar mejor y estoy seguro que es un ángel que nos cuida desde arriba, digo esto no para hacerme la víctima, sino para resaltar que Dios llena cualquier vacío aunque parezca difícil.

En comunidad me he formado como cristiano, ahí se encuentran mis mejores amigos, desde que me integré al sector de adolescentes mi vida ha cambiado y estoy muy agradecido con Dios por llamarme en una etapa tan complicada. Me he alejado de vicios y cosas que no ayudan, he caído muchas veces pero el Señor me levanta una y otra vez, ha sanado muchas heridas y me ha hecho promesas que se han cumplido y otras que quiero ver cumplirse. Sé que todo llega a su tiempo, por lo pronto soy servidor en adolescentes, trato de cumplir mis responsabilidades con los chavos y seguir en este caminar que me ha dado tantas satisfacciones y alegrías.

Testimonio: Cristopher Morán

Cerca de Dios, la vida, es diferente.

¿Cómo fue que conocí a Dios? ¿Cómo se ha manifestado?

Nací en una gran familia, la segunda de cuatro hermanas, papá y mamá; ella, siempre me ha inculcado la espiritualidad y el amor a Dios. Crecí en una escuela católica, y fue ahí y en mi casa donde lo conocí.

Pero conocer puede ser una palabra amplia, lo relevante es como me he enamorado de él.

Hace un tiempo tuve una experiencia que cambio mi vida. Siempre había sido alguien dura, fuerte a mi parecer, egoísta, hasta el punto en que mis hermanas me decían corazón de piedra. Lo enfrentaba con dolor, pareciendo no me importaba, pero sabia en el interior que no era así.

Pero Dios me daría la fuerza, esa misma fuerza para cambiar. Porque eso que aparentaba, no era más que debilidad, egoísmo por no querer darme a los demás, por no querer amar.

Y así un día, que siempre recordaré, al ver a una persona indefensa en la calle, adulta, sin fuerza para caminar; hizo mis ojos se arrasaran y rompiera en llanto, un sinfín de sentimientos dentro de mí, compasión, ternura, y amor.

Sucesos que se le parecían, en mis hermanas, en mis primos, amigos, verlo a él, hacia mi corazón palpitara más y más. Momentos, aunque pequeños, de gran intensidad.

El espíritu santo había tocado mi corazón, podía ahora sentir dentro de mí la felicidad, tristeza o sentimientos que otros tenían y hacerlos míos. Compartir mi alma de esa manera me hizo darme cuenta y valorar todo lo que hay a mi alrededor. Tener el interés de querer hacer por los demás, demostrar que si Dios está cerca, todo era posible, nada era igual.

Con cada momento que me regalaba cada día, cada trato, cada sentimiento me iba enamorando más de él. Sin explicaciones porque no las necesitaba, a veces con duda, muchas otras cometiendo errores, pero siempre con mas amor. Conocer la dureza de mi corazón y reconocer que solo él, la podía ablandar.

Él me regalo también, un momento muy especial, en un retiro espiritual, me dijo, que su madre, María siempre sería mi guía, mi luz y mi fuerza, mi humildad y mi tibieza, mi sensibilidad y mi compasión.

Y ahora, quiero seguir amándolo, caminar eternamente a su lado y del de María, siendo una sierva pequeña y fuerte, para entregarle todo de mí. Busco en sus ojos la verdad y la encuentro, en sus brazos un abrazo y me regala su amor y en su compañía la seguridad que siempre estará cerca de mí.

Solo quiero expresar mi amor profundo por Dios. Sentirme dichosa de verlo en la naturaleza, porque los pájaros me cantarán cada mañana. Darle gracias por la forma tan extraordinaria con que llena mi vida. Y reconocer que con él soy feliz, puedo amar, y darme a los demás.

Testimonio: Eligia Ramírez

Mi nombre es María Teresa, tengo 17 años y me declaro completa y profundamente enamorada del rey de mi vida: Jesucristo.

Yo experimenté el amor de Dios, durante un retiro espiritual, ese amor inmenso, inexplicable, incondicional. Un amor puro.

Por la mañana, al llegar a aquel lugar lleno de personas, que el Señor puso en el camino de mi vida, recuerdo con un poco de tristeza que ahí, lo único que estaba desolado y vacío era mi corazón, mi alma estaba revestida de una extraña amargura, y digo extraña, porque en mi vida no existía razón alguna que produjera esta tristeza. Hoy puedo decir que el motivo de mi tristeza era que no tenía a Dios en mi corazón.

Yo tuve un cambio en mi interior cuando en el retiro unas personas, en el silencio y paz de aquella capilla, se acercaron a mí y comenzaron a orar, intercediendo por mi alma. Recuerdo que antes yo vivía siempre preocupada por todo, me preocupaba mucho mi familia, mis amigos, mi escuela, mi físico y mi futuro. No vivía día a día al máximo, intensamente, sino que vivía pensando en lo que iba a pasar, y a veces de tanto pensar las cosas y de tratar de darles soluciones caía en crisis de miedo; llene mi corazón de miedos, de angustias innecesarias y de falta de confianza a los demás y a mí misma.

En esa noche en la que Jesús se acerco a mí y comenzó a hablarme, sentía que aquellas palabras, que no salían de su boca, sino de su corazón y no llegaban a mi oído, sino a mi alma, retumbaban en todo mí ser, sacudían mi alma diciéndome que no me preocupara, porque él ya tenía todo escrito y que era la niña de sus ojos, pues me amaba desde antes de nacer y tenía mi nombre escrito con letras de oro en su corazón.

También me dijo que abriera mi corazón, porque El seria la luz que ahuyentaría mis tinieblas y me dijo que viera al mundo con unos ojos sencillos y mansos, llenos de amor, porque todas las creaturas del mundo vienen de él y en él se sustentan.

Es algo que con palabras no puedo explicar, que el rey de los cielos bajara esa noche un momento con todos sus ángeles, a hablarme de su amor, a dejarme con una paz inmensa. Vino a cargarme en sus brazos, y yo me deje llevar por su amor, me sanó, me perdonó, y me dijo que él había muerto por mí en la cruz, pues se hizo pequeñito por el amor que nos tiene.

Me dijo también que su felicidad es hacernos felices, y que “el amor no se mendiga”, porque El ya nos ha regalado todo su amor, solo basta con aceptarlo en nuestras vidas, decirle que sí a Dios, que si queremos vivir para hacerlo conocer y amar.

Fue un momento hermoso, podía ver a Jesús con los ojos más hermosos, los ojos del alma, no necesitaba que nadie me lo comprobara, podía sentir su amor, su calor, su paz y su perdón.

Me miraba a los ojos y yo me inundaba en el mar de su amor. Me decía que ante sus ojos yo era la más bella, y no tenia que preocuparme por verme bonita, pues yo era su flor más hermosa.

El conocer a Dios, le dio sentido a mi vida, pues desde ese momento hasta hoy, ¡quiero que él sea mi vida!

Sus palabras tan dulces me cambiaron completamente, pues ahora pienso que no hay porque vivir tristes, si tenemos el tesoro más grande del mundo: su amor. Vivo feliz cada día, encuentro en cada persona el rostro de Jesús, pues en los pequeños detalles de la vida es donde podemos descubrir a Dios.

Al conocer las maravillas de su amor, estoy completamente convencida, que no existen los milagros, sino que TODO es un milagro.

Quiero vivir para darle honor y gloria a mi rey Jesucristo, para que mi joven vida sea una flor más en el jardín de la Eternidad.

Mil gracias Dios mío por haberme creado

Testimonio: María Teresa

Hola, mi nombre es María Fernanda, tengo 21 años. Llegue al encuentro con el Señor en una etapa de mi vida en la que ya no podía tocar más fondo, que el que ya había tocado, mi vida al parecer era perfecta, siempre rodeada de muchísimos amigos, todos los días de la semana salía con ellos, tenía todo lo que quería (aparentemente). Yo sabía que todo eso eran apariencias, pues realmente detrás de esa chava segura, fiestera y con muchos amigos, había alguien que no se valoraba así misma, no era capaz de mostrar un poco de amor por sí misma, siempre que salía estaba en vicios, me encantaba salir y pasarla bien, pero en cuanto regresaba a casa y el telón bajaba aparecía una tristeza que me inundaba muchísimo, podía pasar horas llorando porque no era feliz, siempre estaba pretendiendo, pero sin duda alguna lo que más le dolía a mi corazón, era el haberle regalado el control y poder sobre él a alguien que simplemente lo tiro.

Yo era alguien que podía llegar a hacer sentir muy mal a la gente, incluso a mi propia familia, para mí, mis papás se habían convertido en las personas que me daban dinero para salir y comprar los vicios que tenía y ya. Siempre estaba de pleito en mi casa con mi hermano y mi mamá, con mi papá nunca hablaba pues siempre ha sido muy apegado al Señor, y eso a mí me molestaba bastante, pues siempre critique a la Iglesia y todo lo que tenía que ver con Dios.

Y lo que más me pesa de mi pasado y que nadie hasta este momento sabe es el poco amor que tenía por mí misma, nunca estuve conforme conmigo, llegue a odiarme y en ocasiones de mi vida era tanto lo que me dolía ser como era y no ser el prototipo de chava “bonita”, que llegue a pensar que la vida no tenía sentido, que no valía la pena vivir, llegue a pensar en que morir sería lo mejor.

Fue entonces cuando un día recibí una llamada de mi prima July invitándome a un retiro, retiro en el cual el Señor me hablo al oído y me dijo que me amaba, que Él había soltado mi mano pero que jamás la volvería a soltar, que Él conocía toda esa tristeza en mi corazón, que a pesar de que en ocasiones yo no quería vivir, Él me amaba y que yo era hermosa a sus ojos. Que Él siempre estuvo presente, en todo momento de mi vida.

A partir de ese momento sentí como su inmenso amor me inundaba y como poco a poco sanaba mi corazón. Mi corazón latía muchísimo y mis ojos no dejaban de llorar, mi alma sentía un gran alivio pero sobre todo me comencé a sentir verdaderamente amada. Poco a poco y en un largo proceso, deje mis vicios, me acerque a mi familia y me di cuenta del enorme regalo que Dios me dio al ponerme en ella, termine con relaciones destructivas que tenía. Ahora ya sonreía realmente y no solo aparentaba ser feliz.

in duda alguna ahora sé que Dios me ama, que dio la vida por mí, que va conmigo a todos lados. Finalmente conocí la felicidad plena. Ahora mi corazón es total y completamente del Señor, no me canso de agradecerle el que tomara de nuevo mi mano y me hiciera ver lo mucho que ama. Tu amor no tiene medida, Tu misericordia es inmensa Señor. GRACIAS por darme un nuevo comienzo. ¡Cómo te quiero! No dejas de demostrarme una y otra vez el gran amor que me tienes, a pesar de que yo no era nada, viniste al mundo y moriste por mí. Lo eres todo para mí. ¡Te AMO demasiado!

Testimonio: María Fernanda

Con una gran añoranza de regresar a mi infancia y una soledad que carcomía mis huesos, fue como di con este maravilloso retiro. Entre resentimientos, vida vanal, futuros inciertos, confusiones al por mayor, una enorme cantidad de dudas y un gran amor a mi familia fue como decidí a emprender el vuelo hacia este lugar donde mi felicidad eterna me costó solo $180.00 y dos desmañanadas, sin duda una oferta que no pude resistir; ¡la mejor decisión de mi vida!

Así fue como comenzó esto que no termina, el que “Dios me ama” para mi era normal y cotidiano, tanto, que ya no cobraba en mi un sentido; hasta que una plática dio luz a mi corazón dejándolo mas brillante que nunca, entendí que DIOS ME AMA con todo lo que esa frase encierra, y que es tanto su amor que e ha dado grandes perdidas seguidas de enormes recompensas, que muchas veces los regalos mas hermosos vienen con una envoltura algo desagradable, cosa que nos impulsa a negarnos a rasgarla y nos impiden ver lo hermoso de su regalo. Después entendí que basta decidirme a romper un cristal para ahogarme en su diluvio de amor, compañía y comprensión, que este templo se me fue dado con el objetivo de ayudar a ser otro Jesús en la tierra, y con el, servir y ayudar a nuestros semejantes. Entendí por fin que ese castillo interior del que tanto me hablaron de pequeña ¡EXISTE! Y deja salir sus rayos espectaculares de los rostros de aquellos que han descubierto su tesoro.

Descubrí una gran familia, extra a la mía tan amada donde nací, Jesús ¡como me quieres! Y es que no te cansas de llenarme de bendiciones, claras o envueltas, pero bendiciones. Compartí mis alimentos con nuevos corazones y me uní al ritmo de las alabanzas, me quité el peso de mis pecados con la ayuda de una llama, un padre y una canción como himno a la libertad, misma donde mi retiro cobro un sentido mayor al ver en mi primita, Marisa, una sonrisa gigante y permanente, durante la noche tesy ocupaba mis pensamientos, mis angustias, mis ganas, su carácter, su seriedad, me mantenían alerta de de su corazón.

Y el segundo día comenzó y se nos obsequio un gran menú explosivo de dones a escoger, de todos los colores y sabores, dentro de los cuales me decidí a pedir el de Fortaleza, ya que mi sensibilidad puede llegar a tumbar a los que de mí se apoyan! Y así fue como en silencio le suplique a Dios:

“Jesús consiénteme, apapáchame, necesito un padre a quien llorar mis penas, con quien compartir alegrías y que me sostenga si es que estoy a punto de caer, mi madures fue exprés, quería seguir disfrutando de mi niñez, pero los golpes han sido duros! Por otro lado, con miedo, incertidumbre e inseguridades me pongo en tus manos, haz de mi Señor lo que tu quieras, si quieres que te siga por la vida religiosa, hoy es el momento! O si quieres que ponga en práctica lo que con las pruebas de mis papás me has enseñado, hazlo hoy! Te pido también que me regales el don de la fortaleza, ya que lo necesito para culminar mis propósitos y para no quebrantarme cuando escucho un alma llorar. Perdóname esas veces que te reclamé por no aceptar tu voluntad que, a fin de cuentas, fue protegerme, te amo hoy más que nunca y para siempre! Tómame, tócame, transfórmame y guíame”.

Con un calor celestial y el palpitar exaltado de mi corazón, el Señor me toma por la espalda y me susurra al oído “Hijita, pequeña, aquí estoy, dándote fuerza porque eres hermosa mi niña, y te agradezco que me hayas dejado vivir en ti todo este tiempo, porque has reconocido el aprendizaje de cada sufrimiento que has vivido, eres hermosa y especial y no necesitas que te digan lo valiosa que eres, descubre tu valor! Mis planes para ti son otros pequeña, gracias por darme u vida pero yo ya he mandado a alguien para ti en este mundo que esta esperando a que tu mi niña, estés lista y te valores. Toma esa fortaleza que necesitas para cumplir tu misión, entiende tu el gran valor y nunca insegura, porque Yo, tu Padre, te amo como a la cosa mas maravillosa de la creación”

Después de un profundo suspiro… ¡¡TODO VALIO LA PENA!! No hay mayor felicidad y plenitud que esta que se encuentra al alcance en todo momento.

Este 21 de marzo del 2010 me declaro completa y perdidamente enamorada del ser más guapo, el más fiel, el más noble, el más trabajador, el más maravilloso, el único perfecto, tanto que dio la vida por mí de la manera más humillante y dolorosa que existe. ¿Podrá mi corazón humano entender algún día la magnitud de tu amor Jesús? Me encanto emprender mi ultimo vuelo de libertad, verlos a todos empapados por la gracia de Dios, sentir los dóndes obsequiados a cada uno de mis hermanos, sonreír junto con ellos y vivir su felicidad escondida y descubierta, ver en sus ojos la imagen de Cristo, sentirme parte de este gran ejercito que cambia de sentido tantas vidas, que le da valor a lo realmente importante.

Con mi pecho abierto y dispuesto a servirte siempre, conocerte y amarte para así hacerte conocer y amar.

Finalizo este escrito por que esto no acaba, tu eres eterno y eterna es nuestra labor en tantos corazones. Fue hoy por mi, mañana por ti.

¡¡Te amo y ayúdame a hacerlo todo por Jesús!!

Testimonio: Julieta Orozco

Hola mi nombre es Andrea González tengo 16 años, y el Señor me llamo hace exactamente 7 meses, me hablo al oído y me dijo que me amaba (:

La mayoría de mis estudios habían sido en Colegios Catolicos, había escuchado de Jesús y todos los días me decían que me amaba, todos los domingo iba a misa sin necesidad que me obligaran, simplemente porque sabía que estaba bien aunque no escuchaba y no entendía, pero ése día hace 7 meces me convencí que Jesús me ama.

El Señor me toco en una etapa de mi vida muy difícil, llena de cambios cuando yo pensaba que mi vida era muy “bonita” en donde la escuela y mis amigos era mi todo, donde todos los sábados y domingo sin excepción salía de fiesta a ver y a cuidar borrachos. Esa etapa terminó y comenzó lo mas difícil, empezó la preparatoria y un cambio de escuela, una escuela pública en donde el mundo ya no era tan pequeño ni bonito, no todos me querían ni me conocían como antes, en donde por el simple hecho de venir de colegio la gente te veía raro. Que después de más de 6 años de estar con los mismos amigos, te separas. Comencé a sentirme realmente TRISTE ya que yo quería la vida a la que estaba acostumbrada de cierta forma no quería creer ; no había día que no me fuera a dormir llorando por la tristeza que me causaba no estar cerca de mis amigos a los que tanto yo apreciaba y por lo tanto no me daba la oportunidad de conocer nuevas personas y mantenía cerrado mi corazón sin permitir que nadie mas entrara, no pasaba día que no hablara con mis amigos, salía de clases para ir a visitarlos a sus escuelas, todo el día tenia sueño, se me hacia eterna la semana, y esperaba que llegara el viernes y el sábado para salir de fiesta sin falta, comencé a tomar cada fin de semana más y mas, pero claro en esos ambientes también había drogas en las cuales cada vez estaba más cerca. Gracias a Dios nunca llegue a probarlas aunque varias veces me la ofrecieron.

Y en uno de esos fines de semana me invitan a un encuentro de Evangelización, en donde el Señor me toma y me hace abrir los ojos, me dice que las personas que me pone en mi camino también son importantes y que tenía que amarlas porque a Sus ojos eran perfectos, me dice que despierte y viva, que Él iba a tomar a mi familia y a mis amigos que por ellos ya no me preocupara, que me dedicara a predicar Su amor, que era su herramienta y a sus ojos hermosa. Y entonces decidí que Jesús viviera en mi, hablar de Él en donde este, alabarlo, hablar con Él y escucharlo. Buscarle sentido a cada cosa por más pequeña que sea, dejar de criticar para empezar amar a mis hermanos, y poco a poco enamorarme más de Dios.

Poco a poco he ido he ido desatando esos lazos tan unidos con mis amigos para darle oportunidad a nueva gente, a grandes personas que Dios me ha mandado, a gente que me ha enseñado a amar a Dios, y ahora se que el Señor tienes grandes proyectos en mi vida y cada dia que pasa a cada momento quiero caminar en su plan perfecto de amor, apartir de ahi cada momento se lo encomiendo al Señor, porque quiero enamorarme cada dia mas y mas de El.

Testimonio: Andrea González

Hola soy Mariana Orozco y estoy por cumplir 21 años. Yo he tenido en verdadero privilegio de haber crecido en una familia donde se me inculcaron los valores cristianos y por supuesto la Fe Católica . Estudié en colegios católicos durante 12 años que le dieron cimiento a mi Fe, pero conforme iba creciendo me iba dando cuenta que todo lo que había aprendido lo tenía en mi cabeza y no en mi corazón. El amor de Dios no solo se sabe, se EXPERIMENTA. Al llegar a mi adolescencia, llegué a tener muchísimas dudas e inseguridades. Y fui descubriendo mi baja autoestima, no me aceptaba como era, fingía ser feliz, cuando por dentro sentía un vacío inmenso (tamaño Dios). Me enamoré por primera vez, todo se lo entregué y él me defraudó. Mi vida se convirtió en depresión, mi autoestima estaba en el suelo. Pero Dios supo llegar en el momento que mas lo necesitaba. Mis padres y mis tíos nos organizaron un retiro de evangelización, nunca pensé que ese día volvería a nacer, el Señor tocó lo mas profundo de mi corazón, Él me dijo que me amaba, que era preciosa a sus ojos que por mí había dado su vida en la Cruz, me llenó de alegría, de Paz, de amor, de esperanza, me dijo todo lo que necesitaba oír. Orgullosamente hoy te digo que tengo 3 años de nacida en Cristo y también te quiero decir que el camino no ha sido fácil, al contrario he tenido muchísimas pruebas pero ahora sé que el plan de infinito amor que tiene Dios para mí (y para ti también) es muchísimo mejor que el que puedo imaginarme y si es necesario dar mi vida por conseguirlo lo haré! Todo para la Gloria de Dios!

Hermanit@!! Él hoy te está llamando a tu corazón no dudes en abrírselo te aseguro que serás inmensamente FELIZ! Totalmente garantizado! =)

“Mira que estoy a la puerta y llamo, si alguien escucha mi voz y me abre, entraré a su casa a comer. Yo con él y él Conmigo.” Apocalipsis 3:21

Testimonio: Mariana Guadalupe Orozco Celaya

Hola hermanos mi nombres es Jesús Ramón López Mascareño y me gustaría comentarles como el señor transformo mi vida. Desde pequeño empecé a rondar por los caminos de la soledad y aunque siempre estuve rodeado de mucha gente que me quería yo nunca lo pude ver, siempre pensé que era un cero a la izquierda (en mi familia, con mis amigos, en la escuela), y en ese sentirme abandonado caminando solo por un desierto empecé a buscar refugio en los videojuegos, en libros que no sacan provecho, en caricaturas japonesas (anime) que tampoco me dejaban nada bueno. Les puedo asegurar que lo peor eran los videojuegos pasaba hora tras hora jugando, desvelándome. Fue entonces cuando el señor me llevo a un retiro y me encontré cara a cara con el, me encontré con su amor, cuanto amor que tenia para mi, cuantos años que estuvo a mi lado y yo no lo vi, me regalo a su hermosísima madre que también me acompaño siempre. Hermanos dejar las cosas que nos gustan no es tarea fácil y lleva tiempo, pero por ese amor tan grande yo he podido abandonar muchas cosas, los invito a que disciernan en su vida y vean que le gusta a Jesús de ella y que no, y les aseguro que el dejarlas por amor a Dios los llenara de paz.

Testimonio: Ramón López Mascareño

Hola a todos, quiero compartirles humildemente mi testimonio, el amor a mi padre Dios y lo que en el descubrí…

Hay que estar atentos a su llamado y así poder entender su amor…puedo decirles que antes no entendía muchas cosas…y es que a veces las cosas del mundo arrastran y el ambiente se torna turbio y confuso.

Debo decir que vengo de una familia muy cercana a las cosas de Dios y quiero reconocer que gracias a eso he crecido con la esencia y conocimiento que me han ayudado a fortalecer mi fe en Cristo, aun así no es suficiente ya que permanecer cerca del él depende de uno mismo, y para esto me ha ayudado mucho la vida de oración y los sacramentos… la vida de la gracia es tan importante, tanto como es el comer para mantener el cuerpo saludable y sano…así es también para mantener el alma limpia y con vida, estar de rodillas frente al santísimo Sacramento y sentir su presencia real y viva es la mejor medicina y les comparto que es algo que disfruto hacer, hablar con él, es una Paz inigualable que el mundo no da.

Muchas veces el mundo nos ofrece tantos placeres, invitándonos a vivir la vida lo más cómodamente posible…y aparentemente todo es más fácil y sencillo, pero no es así, no importa si la gente me critica por seguir los pasos de Cristo, cuando uno descubre el sentido de la vida, puedo decirles con seguridad que aun en la tormenta, en medio de la tempestad, a pesar de los tropiezos junto a Dios no hay temor, el hace sentir su poder y su Gloria, mi confianza esta puesta en el Señor.

Por eso digo y diré siempre… ¡El Señor es mi Dios, por Siempre le alabaré!

Testimonio: Karla Paola Ortega Cruz

Hola, me llamo Iván Jacob Osornio Sánchez, el testimonio que daré a continuación es acerca como el Señor me llamo a estar con Él y a trabajar para El. Yo tenía alrededor de 11 años cuando por primera vez escuche hablar de Él de una manera diferente, como muchos chavos de esa edad no me interesaba en lo más mínimo en ir a misa, es mas ni pensaba en ella. Fui a una pascua de adolescentes porque mi madre me mando, pero en realidad me la pase muy bien, me gusto el cotorreo y todo. Desde ahí comenzaron a dar los primeros flashazos de lo que Dios quería para mí.

No recuerdo si fue ese mismo año o después cuando acompañe a mis papas a la misa de fuego nuevo con la que se concluía la pascua juvenil dentro de la misma parroquia. Ahí fue la primera vez que escuche la voz de Dios por medio de un sacerdote no recuerdo que fue lo que dijo pero recuerdo que me llego tan profundo que toco fondo y tuve que llorar. Desde ahí mi vida ha estado cerca del Señor. He tratado de alejarme en algunas ocasiones porque me dejo envolver por el mundo, sin embargo El está ahí siempre llamándome, hablándome, abrazándome. He llegado a la conclusión de que difícilmente podre estar separado de Él.

Ahora estoy trabajando para el Señor por medio del canto, en un coro y vienen proyectos que espero que le agraden. Gracias explosión de fe por permitirme compartir un poco de lo que el Señor me ha dado. En otra ocasión contare más de mi vida, que aun hay muchas aventuras que he vivido al lado de Dios.

Testimonio: Iván Jacob Osornio Sánchez

Me llamo Gaby Jiménez, soy católica y creía conocer a Dios. Hasta que tomé mi retiro de Evangelización. Ese día cambió mi vida para siempre. Porque tuve realmente un encuentro con JESÚS, conocí a un Dios Vivo, cercano, que Te escucha, que Te habla al corazón y que Te ama. A los 15 días me operaban de un ganglio en el cuello y tenía mucho miedo. Pero en ese retiro Él me hizo saber que nada me iba a pasar, que tuviera Fe, que Él estaría conmigo y que tenía grandes planes para mí. Me operaron, resultó cáncer en la tiroides y ya había metástasis. Mi mayor temor era dejar a mi pequeña que tenía un año de edad. Pero el Señor nuevamente me hizo saber que solo era una prueba, que yo iba a dar testimonio de que Él está Vivo y me iba a sanar, porque para Él no hay imposibles. Y así fue: JESÚS me sanó, y además contra los diagnósticos, tuve 2 niñas más que son un milagro. El Señor me tomó, desde entonces estoy a su servicio en el ministerio de oración por enfermos, para llevarlo a los que no lo conocen, a los que están alejados y a los que Él Señor ponga en mi camino. Hacerles saber que nos ama, que no estamos solos y que toda nuestra esperanza debe estar puesta en Él. A lo largo de estos años he sido testigo de sus maravillas, de más sanaciones y del inmenso amor que nos tiene. Lo alabo y le doy gracias por mi sanación, por mi familia y amigos que pidieron por mí, porque soy testigo del poder de la oración y sobre todo de la Intercesión de Nuestra Madre Santa María de Guadalupe que nos ama y nos protege.

Y tú… Qué esperas para conocer a Jesús?

Testimonio: Gaby Jiménez

Yo soy Ana Paula, yo era muy insegura de mi, además de que era muy miedosa y tímida, criticaba mucho a los demás y juzgaba a las personas, me sentía sola, sentía que a nadie le importaba, quería que todos me quisieran, pero no hacía nada para que sucediera. Todo me disgustaba y siempre estaba de mal humor, sobre todo en la escuela, me estezaba demasiado y no dejaba de pensar en mi, en mi mundo en lo que tenía que hacer en lo que debía hacer. Mi mente giraba en torno a mí siempre. Yo era católica light, iba a misa por que si o solo por costumbre, no rezaba casi nunca el rosario ni oraba con frecuencia. A Dios lo dejaba en el templo y en mi casa, afuera no había Dios para mí o si lo había era solo cuando me iba mal. Yo tenía una mala relación con mis amigas, era muy pesada, era siempre estar criticando a la otra todos sus defectos y todo lo malo, entre ellas y yo nos llevábamos bien pero entre nosotras nos herimos mucho. Pero cuando fui a un retiro, no sé todo fue cambiando; EL Señor me hablo y me dijo que no temiera, que El me cuidaba, que siempre estaba conmigo, a mi lado en todas partes todo el tiempo, sano las heridas que tenia con mis amigas, con mi familia y conmigo misma. Después de eso me regalo una familia nueva que me ama y yo los amo a ellos. Me regalo amigos que valen la pena. Hasta ahorita me sigue ayudando con mi timidez y mi inseguridad pero ya no lo soy tanto como antes. me da gusto ir a misa los domingos y entre semana, rezo el rosario mas seguido y entiendo mas la biblia. Me gusta orar, porque me gusta platicar con el Señor y encontré el MEJOR AMIGO DE TODOS. El Señor me unió mas a mi familia, y me enseño a perdonar. Ahora me demuestra que existe en cada momento y trato de pensar mas en los demás que en mi aunque es difícil. Me llevo al Señor a todas partes, a la escuela, mi casa, mis amigos, todo. Me ha cambiado mi forma de ser pero sigo trabajando en ello GRACIAS A DIOS! todo esto sucedió porque lo deje entrar a mi corazón y El es el que me cambio.

Testimonio: Ana Paula Orozco Celaya

Recuerdo que antes de conocer a Dios yo era una persona muy introvertida, tenia miedo de acercarme a alguien por miedo al rechazo, me costaba mucho mantener conversaciones, además prefería estar solo que con alguien, sentía que “disfrutaba” mi soledad, a mis 20 años nunca había tenido novia y ya ni siquiera intentaba tener, me habían roto el corazón ya muchas veces por lo cual mi autoestima estaba por los suelos. En la escuela siempre me fue bien por lo cual mis papas no me prestaban tanta atención, consideraban que era un joven independiente. En la universidad conocí a algunas personas que sin saberlo más adelante se volverían muy importantes es mi vida.

Yo no creía en Dios, por lo cual nunca lo había buscado, sin embargo en un momento de mi vida después de muchas circunstancias que dañaron mi corazón, comencé a sentir una necesidad de encontrar algo, no sabia que, pero necesitaba algo. Un día uno de esos amigos que mencione antes me invito a vivir un retiro para jóvenes, me decidí a ir a ese retiro por que en el cumpleaños de esa persona un amigo suyo me dio un abrazo al saludarme, para mi ese abrazo fue tan importante, pues sin saberlo esa persona me había dado un poco de lo que yo tanto necesitaba.

En el retiro, Dios me demostró su gran amor a través de los hermanos que servían, y me enamoro completamente de Él cuando me dijo las palabras mas hermosas que he escuchado en mi vida “nunca más estarás solo, Yo siempre estaré contigo, nunca más volverás a sentir miedo por que yo estoy contigo.” Desde ese momento no he vuelto a dudar de la existencia de Dios, mi vida cambio por completo a partir de esas palabras, el amor de Dios ha llenado todo mi ser y me ha ido cambiando. Hoy puedo iniciar y mantener conversaciones sin ningún problema, no tengo problemas de autoestima, me encanta abrazar a las personas, se cuan grande es el poder de un abrazo, ahora en verdad disfruto de mi soledad por que se ha convertido en un momento intimo con Dios, me he acercado mas a mi familia, puedo abrazarlos, besarlos y decirles que los quiero sin miedo a que me rechacen. Dios ahora es mi todo, no imagino mi vida sin Él, quiero caminar de su mano el resto de mi vida.

P.D. ya tuve novia

“Jesús en mi rostro hay una sonrisa por Ti y para Ti”

Testimonio: Hector Manuel Ruiz Melendez

Mi nombre es Ricardo Cueto, soy un chavo de 23 años y quiero compartirles como Dios ha cambiado mi vida. Desde los 15 años conocí al Señor, llegó de repente, sin yo merecerlo, por su gracia y comenzó a suscitar en mí un proceso de sanación, experimenté su amor y cercanía y desde ese día no he dejado de experimentarlo, ha habido momentos difíciles en mi vida donde me ha costado ver su mano en mi corazón, pero ha estado ahí siempre, en todo momento. Quiero compartirles específicamente sobre el llamado que Dios me ha hecho, a los 17 años ingrese al seminario diocesano de Tepic, estando ahí, durante las primeras semanas viví un tiempo de crisis y mucho dolor, debido a todo lo que en mí se movía y Dios mismo sanaba, una tarde estando en la capilla del Santísimo y ahí en su presencia me desahogaba, recuerdo estar sintiendo todo esto cuando un compañero comenzó a cantar y tocar para el Señor, en ese instante la música me recorrió y experimentaba descanso, una paz grandísima, tanto que le pedí “Señor déjame cantarte así para que otros sientan tu cercanía y tu perdón”.

Tiempo después el P. Carlos Cancelado fue a darnos un retiro, oro por nosotros y nos dijo que pidiéramos lo que sea a Dios, por más grande que pareciera y con toda la fe y yo pedí lo mismo, con mi corazón, con un anhelo que me sobrepasaba, esa pequeña oración ha tenido repercusiones grandísimas en mi vida, poco a poco descubrí que el Señor me estaba concediendo lo que había pedido y hoy te digo que Dios ha cambiado tanto mi vida que me queda claro que me llama a hacerle saber a la gente, a toda, que la salvación es también para ellos y la música pues es un medio, un regalo y una ayuda grandísima. Confíale a Dios tus sueños y anhelos y espera con fidelidad, espera en todo momento, busca su presencia todos los días.

Hoy ya no estoy en el seminario, pero trabajo en el llamado específico que Jesús me ha hecho en la música por medio de un grupo de pop/rock llamado “Mediador” y del ministerio de música de mi comunidad. Soñemos sueños grandes y demos siempre testimonio de que Jesús es el Señor.

“Este testimonio es que Dios nos ha dado vida eterna, y que esta vida está en su Hijo.” (1Jn 5, 11)

Testimonio: Ricardo Cueto

Mi nombre es Paulina Iñiguez; antes de conocer al señor, yo era una chava que disfrutaba el ambiente de los antros, tomaba mucho, en algún momento llegue a tomar sin medirme hasta el punto de la ebriedad, no tenía nada de tacto con las personas al decirles las cosas, no me importaba si pisoteaba a una persona con tal de hacerla ver que estaba en un error y que todo el mundo se diera cuenta de que había cometido un error, super orgullosa, no pedía perdón nunca aunque estuviera consciente de que me había equivocado.

Yo tuve mi primer encuentro con el Señor en el templo San Roberto Abad en una asamblea, y en ese encuentro el Señor me dijo que era necesario que yo dejara mi orgullo, que aceptara mis errores, que cuidara mi cuerpo, que me alejara de las malas compañías pero sobre todo, era necesario que le abriera mi corazón y me abandonara a él completamente.

Decidí decirle que sí, porque ya no podía perder nada, y en cambio todo el mundo decía que podía ganar mucho.

En el momento en el que le dije que sí al Señor, instantáneamente, me sentí tranquila, me sentí apoyada, empecé a sentir una compañía constante, un amor infinito en mi corazón, se me quitaron las ganas de hablar sin importar lo mal que pudiera hacer sentir a las personas, me quito las ganas de ir a un antro o incluso de tomar hasta la ebriedad y eso me hizo sentir de maravilla porque ya no tenía que estar pensando, y que van a decir mis papas, y mis amigos simplemente, le entregue todo lo que me pidió y él escribió cosas nuevas en mi corazón, sentimientos inexplicables y llenos de amor a él, a los demás y a mí.

Pero decirle sí, no fue fácil, tuve que pasar por el rechazo total de mis "amigos" y de alguna forma eso es algo que te desanima, pero cuando caes en la cuenta de que ya no tienes solo amigos, que tienes hermanos de comunidad, gente con la que puedes contar siempre, que al contrario de alejarte del Señor te van a acercar, te das cuenta que todo eso que te dolió al principio, ya no duele, y eres mucho más feliz.

Lo mejor que he hecho en 20 años de vida, es decirle SI al Señor, abandonarme a él, confiar en él, escucharlo, abrirle mi corazón y entregarme totalmente a él.

Hoy vivo en paz y cada que tengo un problema, aunque todavía me cuesta, hay personas cerca que me recuerdan que él está para ayudarme a solucionarlos, y cuando abro mi corazón y le entrego mis problemas, estos se convierten solo en obstáculos que a su lado, son totalmente superables.

Como consejo, ábrele tu corazón al Señor, es algo de lo que jamás te vas a arrepentir.

Testimonio: Paulina Iñiguez

Si tú no has conocido aún a Jesús, quizá esto te pueda parecer increíble o imposible, y en efecto. Estas cosas y aún más grandes son las que Dios ha hecho en mi vida desde el momento en el que le conocí y lo acepté como mi Señor y mi amigo de todos los días.

Yo siempre, desde que nací he sido muy querido en mi casa, en mi familia. Recibí desde niño las atenciones y el amor de mis padres y de mis hermanos. Viví una niñez muy alegre, siempre llena de las personas a las que amaba y sigo amando; lo cual hasta la fecha lo sigo agradeciendo mucho. En resumen, tenía todo lo que un niño pequeño puede desear para estar alegre y ser feliz.

Antes de terminar mi primaria, casi iniciando mi adolescencia, comenzaba a notar ciertas cosas particulares que antes no veía en mí. Me sentía raro y hasta cierto punto rechazado en un círculo pequeño de amigos, ya que a diferencia de ellos, yo no decía groserías, ni me gustaba pelear, etc. Cosas que me hacían tener marcada una cierta diferencia hacia ellos, las críticas comenzaban y esas cosas que a uno como ser humano le afectan en su autoestima y estado de ánimo, en ese caso a mi me afectaban y comenzaba a vivir todo ese tipo de cosas. Llegó un punto en el que yo me sentía menos que mis compañeros, por mi estatura baja, mi complexión delgada, entre otro tipo de cosas y llegué a querer imitarlos y ser como ellos (me volví influenciable), diciendo groserías, maltratando, llegué a probar el cigarro (solo probarlo porque no me gustó), imitaba maneras de vestir, etc. En pocas palabras, quería encontrar mi lugar en la sociedad por que en ningún lugar me sentía aceptado y mucho menos podía actuar libremente por miedos que me ataban a no querer expresar quien en verdad era yo. Viví una adolescencia muy frustrada, guiada por el famoso ‘¿Qué dirán de mi?’, completamente inseguro y a pesar de siempre haber tenido el apoyo incondicional de mi familia sentía que, extrañamente, algo me faltaba, pero no sabía qué :S ; definitivamente lo quería descubrir, fuese lo que fuese.

Seguí buscando, se me dio la oportunidad de probar la cerveza. La probé y, aunque me gustó, mi ideal nunca fue embriagarme ni ponerme hasta atrás con ella, aunque lo llegué a hacer pocas o muchas veces no era algo que me llenara realmente. Lo hacía más bien, como antes lo mencioné por sentirme parte de un grupo de amigos, los cuales los necesitaba verdaderamente en esa etapa de mi vida y en esos momentos, en ellos los encontraba. Mis vacíos seguían, mi inseguridad seguía y mis ganas de encontrar aquello que mi corazón anhelaba crecían desesperadamente!!

En la preparatoria, logré cierta estabilidad en mi persona y logré sentirme una persona, adaptada y libre, rodeado de amigos y personas a quienes amaba y me amaban, pero sentía que aún algo me hacía falta.

Fueron una serie de cosas algo locas que afectaron la estructura de mi escuela las que hicieron que al final, en 5to semestre me cambiaran a un salón en el cual yo nunca había estado :S, y ahí conocí a una persona que comenzó poco a poco se fue ganando mi confianza y me decía que Dios me amaba, etc. No lo entendía realmente. Un día me dejé invitar por él a un grupo de jóvenes, en él cantaban, oraban todos al mismo tiempo en voz alta, bastante extraño para mí, pero me agradó, sentí algo especial desde el momento en el que me recibió una persona (totalmente desconocida para mí), con un abrazo como de viejos amigos y un Dios te bendiga que tocó mi corazón. Ese primer día que yo estuve ahí, sentí que había encontrado un hogar el cual me acogió desde el primer momento en que yo llegue ahí.

Pasó un tiempo y encantado yo continué yendo. Hasta que se llegó el día en el que sería un retiro de iniciación el cual, me animé a vivirlo, y en él comprendí el inmenso amor que Dios me tenía desde antes del día en que yo nací, y no lo comprendí con la mente o por simples palabras que entraron a mis oídos, sino porque el mismo Dios, a través de ellas, entro a mi corazón; y fue en una oración que ahí…. Lo escuche hablar, y no entendía, pero aquellas palabras me cautivaron y movieron mi corazón como nunca nadie antes lo había logrado hacer. Ahora conozco el amor más grande y a él me aferro todos los días y gracias a eso, hoy soy feliz, hoy me siento amado y todo a mi alrededor ha cambiado. No fue arte de magia, fue el espíritu de Dios el que transformó mi vida y me hizo feliz. Hoy tengo casi 4 años en la comunidad, Dios me sigue sorprendiendo cada día más con su amor y su poder en mi vida y no pienso jamás apartarme de su presencia porque ahora sé y he comprobado que con él tengo lo más grande y lo que mi corazón necesita. GLORIA A DIOS!!!

Testimonio: Arturo Aguirre V Comunidad Católica carismática de Alianza Discípulos de Jesús http://comunidadalianzatepic.org/

Hola mis queridos hermanos, pues mi nombre es Daniel Alejandro de la ciudad de Querétaro y quisiera compartirles un poco de mi testimonio y de como Dios hablo a través de mis hermanos de EXPLOSIÓN DE FE: yo asisto a una comunidad llamada Arcoíris Del Espíritu Santo y pues estoy a punto de cumplir 1 año en ella, pero a pesar de casi cumplir 1 año ahí yo continuaba sin una conversión verdadera pero después de pasar un día con los carnales de EXPLOSIÓN DE FE y que nos ayudaran a entablar una oración con el Santísimo, tuve la grandiosa oportunidad de glorificar y hacerle alabanza Dios; y entonces me contaron que llegue a tener el DON DE LENGUAS hermanos, muy contento estuve ese y muchos días más, y me alegro todavía más de decirles que ellos despertaron mí un fuerte mi deseo por tener una conversión verdadera y hoy he podido cambiar demasiadas cosas que no me hacían bien. Doy gracias a Dios por haber puesto en nuestro camino a esos hermanos tan alegres y transmisores de felicidad. GLORIA DIOS.

Testimonio: Daniel Alejandro Martínez Hernández

Yo soy una mujer católica y tuve la fortuna de ir a una audiencia Papal el mes pasado. Quisiera compartirles mi experiencia y describirles lo bello y hermoso que se siente estar tan cerca de nuestro PAPA. La audiencia tomó lugar en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano y se reunieron miles de personas de todo el mundo. Fue muy emotivo ver como todos estábamos emocionados por ver al Papa, todos esperando su llegada y todos deseando escuchar su mensaje. Es una experiencia inolvidable en la que te sientes tan cerca de Dios y en la cual escuchar su mensaje te hace reflexionar sobre una infinidad de cosas. Ese momento es simplemente perfecto, sientes una paz inexplicable y una tranquilidad, al mismo tiempo sientes una emoción indescriptible al momento en el que el PAPA imparte la bendición y también cuando todos los presentes al mismo tiempo en compañía del PAPA rezamos el padre nuestro en latín. Para mí ha sido de los mejores momentos de mi vida el haber estado ahí presente y espero que algún día puedan vivir una experiencia como la que he vivido.

Testimonio: Fabiola Escobedo Orozco

Dios llego a mi vida para cambiarla en muchos aspectos, yo era alguien normal, con problemas normales, papas divorciados, etc.

Muchas veces yo dependía del amor de las personas. En el aspecto sentimental confiaba rápidamente en mi pareja y siempre lo ponía como plano principal en mi vida, antes que mi familia, antes que mis amigos y muchas veces antes que a mí misma, poco a poco me iba decepcionando ya que nunca era o lo que yo esperaba o lo que ellas esperaban de mi ya que Dios era lo que hacía falta como Plano Principal; Dios ha estado en mi vida siempre, pero yo lo adaptaba a mis planes y siempre todo lo que hacía estaba bien, sin darme cuenta que el ya tiene planes perfectos para mí y soy yo la que me tengo que adaptar a los suyos para realmente encontrar gozo y paz en mi corazón .

Después de mi evangelización, Dios me tomo y me demostró que el me ama de la manera que nadie nunca me amara, que él está en mi corazón y yo siempre estaré en el de Él, que nunca me deja sola y que me regala todo el mundo para conquistarlo y dar a conocer su palabra.

Testimonio: Georgina Alejandra Becerra Flores

Me llamo Rebeca Santibáñez Lara, algo que me gustaría compartir es como el Señor me ha tomado y a cambiado mi vida. Siempre he escuchado en mi casa hablar de Dios y cuanto nos ama, pero en realidad yo nunca lo había experimentado, cuando tenía 15 años, mi vida era casi perfecta, tenía muchos amigos, una familia que me quiere, un novio al cual hice el centro de mi vida, todo estaba bien, Dios no estaba en mis planes, me equivoque de una y de otra forma en todo ese tiempo, y cuando mis pecados empezaron a pesar en mi corazón, deje de comulgar, lo cual hizo mas pesado el camino, y todo lo que era perfección para mí de pronto no era mas que ruido que no me dejaba en paz, de pronto en mi corazón sentía la necesidad de pedir perdón, pero como Dios me iba a querer después de todas mis fallas, y para qué hacerlo si seguramente me iba a volver a equivocar; después de una larga relación lo que era el centro de mi vida, termino con mi novio, mi corazón destrozado, y ahora quien me va a querer; era la preocupación de mi corazón. 

Fui a un retiro poco tiempo después, el Señor ya lo tenía todo planeado, que maravilla tan grande saber que Dios te ama, que impresionante sentir que el corazón se desborda de amor, que el amor perfecto te perdona, olvida, y te levanta para seguir caminando.

Hoy El es el centro de mi vida, y no hay nadie más que me pueda hacer tan feliz. La vida sigue siendo difícil, pero cuando tienes al Señor en tu corazón la carga es más ligera.
 

  1 corintios 13, 4-7
 
El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

El te espera con el perdón, que esperas para ser feliz.

Testimonio: Rebeca Santibáñez

Desde que era muy pequeña estuve en un familia de valores católicos muy fuertes, seguían a nuestro Señor, y pues me jalaban a mí y mis hermanos ya que éramos muy pequeños, cuando iba a misa era porque mis papas nos decían que fuéramos, pero la verdad yo no mas iba por que ellos me llevaban pero no era algo que a mí me saliera del corazón, no era esa emoción de ir a misa incluso muchas veces llegue a faltar por qué no quería o incluso por qué me daba flojera...



Durante mi adolescencia pues según yo era un persona feliz, estaba tranquila pero después me di cuenta que eso era lo que aparentaba pero por dentro me sentía con un vacio con una soledad, que a veces no sabía porque me pasaba, a pesar de que tenía muchos amigos no entendía el porque sentía sola…


A los 20 años fui a un retiro, después del retiro mi vida fue otra! me sentía otra persona a la que era antes de tomar el retiro ahora mi vida tiene sentido, tiene esa alegría diaria, siento el amor de Dios cada día. Las maravillas que ha hecho el Señor por mi es ir cambiando poco a poco mi carácter para poderlo darlo a conocer ahora ya no soy tímida ya no me cuesta trabajo relacionarme con las personas, ahora quiero hablar y gritar al mundo que Dios es amor.



¡CHAVOS!, hagan la prueba de decirle que sí al Señor y créanme que no se van a arrepentir...

Como dice en una encíclica del santo padre:
"JOVENES ESTAN EN EL TIEMPO DE TOMAR DECISIONES IMPORTANTES EN SUS VIDAS, YO LOS INVITO A QUE LO HAGAN A LA LUZ DE CRISTO RESUCITADO, Y NO SE ARREPENTIRAN".

Testimonio: Miriam Santibáñez

Bueno yo soy Juan Marcos y  antes de conocer al señor era un católico (light) q solo iba a misa los domingos, porque así me acostumbre. Antes me la pasaba en fiestas donde se ponían borrachos, se drogaban, etc. Tenía muchos amigos así.

Vivía creyendo que Dios existe pero solo eso, pero cuando realmente conocí al señor en un retiro de evangelización cuando tuve mi encuentro con El supe que El vive, vive a mi lado a cada momento, q El no se separa de mi jamás y q sobre todo me Ama más que a nada en este mundo. El me cambió totalmente me hablo, me dio a su Madre María me dio una paz dentro de mí que jamás había sentido, fue entonces que supe que El era todo y valía la pena darlo todo por El, que nada de lo que hacía antes se comparaba con lo que El me puede dar, pues El murió por mí en la cruz, y ahora yo quiero hacer algo por El...

Testimonio: Juan Marcos López Mascareño

Hola mi nombre es Juan Pablo Vargas, mi conversión con el Señor al igual que muchos fue a través de un retiro de evangelización.

Antes de ese retiro era un chavo normal, católico, iba a misa los domingos porque mis papas me decían pero no me acercaba a la comunión o lo hacía muy de vez en cuando. A partir de mi experiencia de fe cambie totalmente, descubrí el amor de Dios en mi y en cada cosa que hacía, fue tanto lo que me movió que trate de que mi familia se acercara a Dios de la misma forma que yo lo hice, tarde un año para convencer a mi hermana y un poco mas para que mis papas fueran al retiro.

Ahora me siento orgulloso de mi familia pero sobretodo de Dios. Atrévete a conocerlo.

Testimonio: Juan Pablo Vargas
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¿Que ha hecho
Dios por mi?

nuevo Marco Hernández Realmente no crecí en un ambiente religioso, mi familia presumía más de ser católica que de serlo realmente, por tanto, en gran parte de mi adolescencia rara vez visité un templo y cuando lo hacía.
nuevo Cristopher Morán A diferencia de muchos puedo decir que no me fue difícil encontrarme con Dios puesto que crecí en una familia donde la fe católica se respira todos los días y ésta es la base de todo, por ende me la inculcaron desde muy pequeño.
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